martes, marzo 22, 2011

El monstruo final



Has llegado hasta aquí, sorteando innumerables peligros, enfrentándote, una y otra vez, a hordas de estúpidos enemigos, las manos ensangrentadas, el corazón cansado.
Entras, entras en la amplitud y allí te espera, ojos rojos, furia desatada, el último escalón hacia la victoria total. Ataca, esquivas, ataca, te hiere... te desconcierta su fuerza, vas atacándolo y nada parece afectarle. Poco a poco, vas descubriendo un patrón y elaborando un plan, le restas energías y el te responde con más potencia, cambiando su ataque y descolocándote.
Estáis igualados y pronto la balanza caerá sobre el lado del más resistente, fuerte y hábil. Nada parece poder detenerte y en un momento, justo antes de la última estocada, ves su dolor, te ves a ti mismo reflejado en los ojos de la muerte y no eres tan distinto al que combates, ¿no queda ya compasión en tu jugada?.
Muere, pero deja tras de sí sus tesoros, reconfortantes durante un instante, mas el poso de la victoria está vacío, aun así deja pleno tu corazón, lleno de lo que es: tú sombra, maltrecha, que te buscaba, como un niño.

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