lunes, abril 07, 2008

Juan Bastida


Como me alegro, querido hermano, de tu merecido éxito. Cuantas gracias doy a Dios por haberte encontrado. Nunca imaginé cuando nos presento mi amada Lola Salamanca que viviría momentos tan bonitos a tu lado y que sería testigo de tantas muestras de amor. Te veo tan contento, tan predispuesto a vaciar tu corazón para tu público, para tus amigos y tus hermanos que no puedo más que sentir felicidad cada vez que contemplo tu sonrisa. Te escucho muy atento cada vez que hablamos, lo paso pipa con La Gramola, estoy muy emocionado por la entrañable historia humana que ha salpicado los medios, una persona desconocida donando un riñón a otra, increíble, eso solo pasa cuando la Luz te ilumina, cuando el foco de Dios destaca tu solitaria figura en un escenario oscuro para que nos deleites con una bella melodía cantada desde el puro sentimiento, cerrando los ojos, para mirar a lo mas bello de tu ser, entregándote a nosotros hasta hacernos vibrar y sentirnos cada uno parte de ti.

No me olvido de las ganas tengo de ver tu corto, Sentir, de verte con Pablo Martín en Vade Retro sobre las tablas, en tu salsa, de mirarte en la tele cantando, montando el show, moviendo el abanico con Glamur, haciéndonos reír, llorar y soñar felices. Y esto no ha hecho mas que empezar.

Gracias hermano, yo no le quiero, le amo.

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