martes, julio 29, 2008

Patá en los huevos terapia

Veo el cartel:

- Si sufres en tu vida diaria ven con nosotros, te ofrecemos herramientas que te permitirán trabajar interiormente de manera radical con tus miedos, con tus sufrimientos, para alcanzar la paz y felicidad.

Voy al sitio.

El lugar, que lugar... todo de colorines pastelosos, gente vestida de blanco con sonrisas profidén, cuadros angelicales, trozancos de pedruscos de cuarzo, velas por doquier, olor intenso a incienso, musiqueta hiperrelajantenewage.

Me dirijo a la guapa y sonriente muchacha del mostrador, por supuesto de impoluto blanco:
- Hola buenas tardes.
- Hola caballero, ¿en que puedo ayudarle?.
- Verá, esto, yo... me llama la atención todo esto y quería probar algo que me despierte lo de dentro, así como que me conecte conmigo mismo, pienso luego existo, tanto va el cántaro a la fuente y todo el rollo.
- Bueno, mire, aquí tiene todas nuestras distintas terapias que ofrecemos.

Me muestra un catálogo curioso, con foticas y dibujicos de gente meditando y siendo felices, arbolitos, cascadas de agua paradisíacas y árboles milenarios pero algo no encaja...

- Oiga, ¿esto es correcto?.
- Afirmativo - me dice sonriendo y mirándome fijamente a los ojos - la depilación corporal completa con cera hirviendo es una de nuestras terapias mas celebradas.
- Ya... ¿y esta?.
- ¿Patá en los huevos terapia? Tiene usted buen ojo, es de las mas novedosas, importada directamente de los Estados Unidos, somos el único centro de Europa que la ofrece en estos momentos.

Por un momento creo que me está tomando el pelo, debe de ser un nombre para despistar, para desequilibrar la mente, rollo zen, esto va de ser felices y buen rollito.

- Bueno, probémosla.

Después de los detalles metafísicos y monetarios me introducen en una sala de color ámbar con un pentagrama pintado en una pared con correas en sus extremos. Me indica la chica que me desnude. Me desnudo y me atan al pentagrama. Entonces sale ella. Una jodida dominatrix vestida de cuero blanco ceñido.

- Hola, cerdo.
- Hola señora...
- No me llames señora, yo soy lo peor de ti, la representación de tu mente enferma.
- Joder... empezamos bien, ¿en que consiste la terapia?.
- ¿Eres lelo o que?. Vamos a sacar lo mejor de ti a base de patás en los huevos.
- Pero, ¿eso no es una metáfora?.
- ¡Calla insecto!. Hablarás cuando yo te lo ordene.

Seguidamente me da una tremenda coz en los cataplines con su tacón de aguja.

- ¡Arg, aaaahh, eso... eso duele...!.
- ¡Silencio bastardo!. Primera lección, el dolor es efímero, descansa un poco...

Se acerca a un armarito y se pone a rebuscar.

- Oiga, me parece que ha habido un error.
- Si, tu error ha sido haber nacido, no eres nada.

Se coloca unas espinilleras de acero.

- ¿Estás preparado para sufrir?
- Perdone pero no, ¡espere un momento!.

Me arrea con las espinilleras. El dolor es insoportable.

- ¡AAAAAAAHH AAAAAAH!.
- Segunda lección, la ausencia de dolor es la felicidad, ¿te sientes feliz cariño?.
- ¡Claro que no, me has destrozado, zorra!.
- Que idiota, te voy a reducir a la más mínima expresión.
- Perdone, yo no quería esto, es un error.
- ¿Entonces que haces aquí?.

Me da con la rodilla en todo el sitio.

- ¡AY AY AY...!.

Creo que me voy a desmayar.

- Tercera lección, la felicidad solo se alcanza cuando has traspasado los límites del sufrimiento y el miedo.

Apenas puedo ver pero consigo entre sudores y con los ojos medio cerrados ver que saca una máquina con forma de martillo neumático terminado en un pie con bota de futbolista.

- ¿Estás listo para la última lección?.
- Espere, espere, ¡no por favor!.

Sonríe con una mueca.

- ¿Que te pasa, quieres decir algo?.
- Si seño... si, no quiero sufrir más, ¡se lo suplico!.
- ¿Nunca mas vas a desear sufrir?.
- ¡Si, se lo juro, se lo juro!.
- Bien, esa era la última lección, puedes marcharte.

Me desata, me voy corriendo como alma que lleva el diablo, no le hago ni caso a la muchacha de la entrada que me musita algo.

Ahora soy feliz, cualquier cosa que me pongan en la vida no es nada comparado con lo de aquel día, he aprendido la lección, ¿te apetece que la vida te siga pegando patás en los huevos?. A mi desde luego que no.

No hay comentarios: