miércoles, junio 10, 2009

Soñar no cuesta nada

A veces, cuando me siento triste, cuando creo que la vida me sobrepasa, cierro los ojos y respiro. Dejo a mis pensamientos vagar por sus mas profundos sueños, solo observo, sin expectativas de lo que va a ocurrir. El largo día que caminar queda atrás y me dejo volar. Sencillamente, siéntate o recuéstate y observa tus pensamientos, dejándolos pasar, diles ¡Hola!, ábreles la puerta y déjalos salir por la ventana como el aire fresco de la tarde. Así conseguirás, tras un breve rato de meditar, conectarte con tus más profundos sueños, sin dejarte dominar por ellos, simplemente siendo. Dentro de ti, hallarás la paz, te conectarás con la pura alegría de vivir y soñaras que vuelas, que caminas junto a tus seres amados, que te elevas por encima de la tierra. ¿Notas ya tus pies caminando sobre las nubes?. Eso es tu Dios interior que te llama a consumir tus recuerdos y te pide que cada instante de la creación sea bendita. Ponle alas a tu corazón y vuela junto a mí hasta los confines del universo.

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