miércoles, febrero 04, 2009

La Paz del Horror y la Nada

Arrojado sobre el lecho, comienza la cuenta atrás. Cierro los ojos para ver un enorme precipicio ante mi. Ya puedo abrir los ojos a mi consciencia. Caigo por infinitos inconmensurables hasta llegar a la puerta de la nada misma. Allí no estoy solo, monstruosos seres me contemplan, me engullen el alma, grito de desesperación al comprobar que ellos son mi reflejo, el más negro de mis aspectos se me rebela y pide paso. Ante la desesperación, el dolor y el miedo me rindo: yo soy mis aspectos más repulsivos, forman parte de mi ser. Cuando todo parece perdido para siempre y nada queda salvo la ausencia de todo, durante un segundo hay paz y yo soy la paz.

Despierta a la otra vida, no pasa nada.


PD: Entrada también publicada en el nuevo proyecto Amor Incondicional

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