viernes, enero 16, 2009

El sueño de la roca

La superficie del agua estaba intranquila, fluctuaba arriba y abajo revolviéndose inquieta. Comienza a calmarse por el poder del pensamiento y queda totalmente quieta, cristalina. Floto por encima de ella y me cae una lágrima, crea pequeñas ondas que comienzan a crecer, volviéndola más salvaje incluso que antes. ¿Que está ocurriendo?. Una violenta columna de agua como un tornado estalla hacia arriba, perdiéndose su rastro en la negrura del cielo.
- ¿Quieres ver a donde va? - me pregunta el hombre-mono de cara azul.
- Claro, veamos.
Subimos, llega un momento es que desaparece, no podemos ver más allá de la línea que la hace desvanecerse. Entramos por esa abertura y aparecemos en otro lugar, allí la columna baja hasta un mar de hielo cristalino, ya no es agua, es hielo brillante. Entramos de nuevo y vemos una columna de fuego sobre un lago de magma. Entramos y salimos de múltiples sitios todos con igual resultado: columnas de metal, un árbol gigante, aire, luz...
- ¿Que es esto? - me pregunto.
- Tú lo has creado en estos otros lugares, conectándolos unos con otros en infinitas combinaciones de belleza y armonía, uniendo a través del pensamiento de tu esencia las distintas manifestaciones que coexisten simultáneamente.
Las palabras del hombre-mono de cara azul se pegan a mi entendimiento, confirmando mis sospechas, hay mucho más de uno mismo de lo que podemos percibir en una sola instancia autocomplaciente y encerrada en si misma.
Es hora de prepararse para manejar una realidad de las que son, de una forma que desafía el sentido común y que, sin embargo, hace encajar lo infinito de forma natural y elegante.

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