lunes, febrero 16, 2009

Pescaito

Situado por encima del agua se hallaba el pez enjaulado, llevaba un reloj de pulsera atado al cinto que miraba de soslayo siempre que nadie le observaba. Estaba esperando para ser sacrificado, ofrecido al mejor comensal hambriento de pez frito. De vez en cuando lo embadurnaban en aceite para que pareciese mas sabroso. Sin embargo apenas si tenía carne, casí todo era raspa, menos mal que la poca carne que tenía era deliciosa. El sol le calentaba las aletas de tanto en tanto, la luna le cantaba todas las noches. El pez pronto se acostumbró a esta situación, decoró su jaula con algas y se dijo a si mismo:
- ¿Que mas da?. Total, el agua está fría para mi, será un placer bañarme en ella, ¡aquí hace mucho calor!.

Discúlpenme, es la hora de comer.

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