martes, septiembre 22, 2009

El melocotonero

Érase una vez un yogui que en la búsqueda de la santidad decidió purificar su templo corporal. Decidió entonces no comer mas que lo que la naturaleza amorosa le proporcionara pero sin forzarla. Se marchó a lo alto de una colina coronada por un melocotonero. Allí, se sentaba bajo el árbol a meditar y se alimentaba única y exclusivamente de la lluvia y los melocotones que caían a sus pies, nunca profanaba el árbol arrancándole sus frutos maduros ni bebía del arroyo cercano, jamás se movía de su flor de loto.
Una mañana, sintiéndose hambriento, observó un delicioso melocotón justo sobre su cabeza, hacía varios días que no comía y sentía un hambre punzante, mas no podía levantarse y tomarlo de la rama del árbol.
- Solo si tú me lo das con amor lo comeré.
Al rato, vino un niño riendo y jugando desde la falda de la colina.
- ¿Que haces?
- Medito e intento ser uno con Dios.
- ¿Desde cuando?
- Desde hace mucho tiempo, nunca me muevo y como lo que el melocotonero me regala, solo el amor me alimenta.
El niño vio entonces el melocotón sobre la cabeza del yogui, se subió a su hombro y cogió el melocotón.
- Toma, debes tener hambre.
- No puedo aceptarlo, solo cuando el melocotonero me lo da con amor como.
- Mi mama siempre dice que todos somos uno con Dios y que Dios es amor, así que el melocotón te ama lo cojas tu o no.
El niño se fue riendo y brincando colina abajo.
El santo quedó mirando al melocotón llorando, sintiendo su textura y su dulce aroma sobre la palma de su mano.
- Dios me ha hablado.
Y se marchó para siempre de la colina y la acogedora sombra del melocotonero.

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miércoles, septiembre 16, 2009

Improfundo

Baila y amplía.
Transgrede y vuelca.
Puertas abiertas, ventanas entornadas, ¡tíralas abajo!.
Rasga las cortinas, derriba las paredes, destroza la casa.
Bórrala.
Desnúdate.

domingo, septiembre 06, 2009

La montaña de fuego

Yo Soy a través de los infinitos canales de la conciencia, uno con el todo y el todo en si mismo, expresado, de forma particular, en armonía con todo lo que te rodea, siendo un canal de manifestación de todo lo que es. Así es, así sea y así será.
En contacto con la naturaleza, siente tu presencia, déjate llenar por la belleza que emana de todo, amándote y amándose.
En si mismo, todo es una esencia de Dios manifestada, conociéndose y expandiéndose hasta el infinito amor universal e incondicional.
Todo esto que parece vacío, retiene en su sentido intimo al propio espíritu, así que estas palabras te llegan no solo a tu mente sino que resuenan en todo tu ser y liberan tu conciencia de tu atadura, que no es real, solo está en tu mente y tu propósito es quitarte las cadenas y volar, ya que eres libre, amándonos en toda Su magnificencia.
Respira el Amor, se el Amor, se el Amado.
Una palabra bendita que trasciende el tiempo.
Así es.

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